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Aprendiendo a vivir III

Aprendiendo a vivir III

Hablando en Serio

“Aprendiendo a vivir III”

Aprendiendo a vivir lo conforman una serie de artículos sobre la lejanía que tiene nuestro estilo de vida con nuestra humana naturaleza.

¿Por qué algunas personas vivimos bien y otras viven mal?

La clave, desde mi punto de vista está en razonar; cuando nuestra mente analiza, cuestiona, propone, busca soluciones y nos permite servir a otros, vivimos bien y ello nos da paz y la paz nos da la plataforma para ser felices y el ser felices nos permite hacer todo divertido y al hacerlo divertido ponemos pasión, esfuerzo, entrega y alegría a los que hacemos y si lo hacemos así, lo hacemos gustosamente y reflejamos la emoción con la que actuamos y vivimos, y así convencemos, y si convencemos construimos liderazgo y si construimos liderazgo podemos formar comunidad (inclusive dentro de nuestra familia) y si formamos comunidad vivimos acordes con nuestra naturaleza social, projimal y solidaria, y si lo hacemos alcanzamos nuestra propia plenitud, la que como resultado nos da la capacidad de vivir bien y al hacerlo contagiamos a quienes amamos y, queramos o no, les educamos para ser felices a través del ejemplo, lo que es gratificante, entretenido y padre.

Doy un ejemplo de cómo NO razonamos: Bartolo, el albañil que me ayuda a construir una barda me cuestionó: -Don Santiago, ¿por qué si los retenes son ilegales, los responsables de cuidar la legalidad, policías, gobernantes y soldados ponen retenes? -¿Quién te dijo que los retenes son ilegales?, pregunté –Pues eso todos lo saben, ¿si los mexicanos somos libres, por qué nos detienen así porque si, sin motivo?… Quizás Bartolo no tenga escuela o conocimiento de que un mexicano solo puede ser detenido con instrucción de un juez o de un ministerio público, pero tiene muy claro que no se debe detener ni esculcar arbitrariamente a un ciudadano, sin causa o actuación de alguna autoridad con esa capacidad. La pregunta es: ¿Por qué los diputados y senadores no lo pensaron?, es su chamba legislar y ver que se cumplan las leyes, que obviamente rompen flagrantemente las mismas autoridades, que abusando se deslegitiman; no de gratis el rechazo del pueblo a políticos y gobernantes. El punto es: ¿por qué nuestros congresistas no lo piensan? La respuesta, en mi opinión, es que por cobardes, por no enfrentar intereses de partidos, de sus líderes políticos y de gobernantes, y por flojos e irresponsables, porque eso no les trae beneficios directos, y finalmente, por que al igual que la mayoría de las personas, están centrados en lo cotidiano, en sus problemitas (así, en diminutivo) y en divagar sobre cosas nimias, es decir ¡No piensan!…

Bueno es observar a las personas, no para criticar, sino para aprender lo que sí funciona y lo que no y de ahí, razonando, construir nuestras vidas con alegría, viendo como servir para alcanzar nuestra propia plenitud y por ende, ser felices. Es decir, debemos pensar para luego actuar y vivir bien.

 

Pregunto estimado lector: ¿cuando interactúas con otra persona, piensas en lo que desea, siente o quiere el de enfrente,… o solo oyes y piensas en lo que tú quieres o necesitas?… Ese es el punto, tenemos que incluir dentro del diplomado de Aprendiendo a Vivir: el aprender a razonar y a pensar ¡Sí!, pero también el aprender a servir a los demás. Y ojo, aunque su pareja no de esa impresión, todos tenemos la capacidad de razonar ¡Vamos!, hasta nuestros diputados, pero, por razones que desconozco, por decisión personal, la mayoría no la usamos… ¡Así de sencillo!

Santiago Heyser Beltrán

Escritor y soñador

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