Noticias Destacadas
Inicio / Mundo / Caso Snowden Abuso del Poder Gubernamental Estadounidense y la Degradación del Derecho a la Privacidad
Caso Snowden Abuso del Poder Gubernamental Estadounidense y la Degradación del Derecho a la Privacidad

Caso Snowden Abuso del Poder Gubernamental Estadounidense y la Degradación del Derecho a la Privacidad

Por Hugo Rios

La información divulgada por Edward Snowden sobre la vigilancia masiva de comunicaciones llevada a cabo por Estados Unidos y el Reino Unido ejemplifica flagrantes violaciones del derecho a la privacidad. En caso de que los datos divulgados sean veraces, se estaría recabando información sobre las comunicaciones, los vínculos y los movimientos de millones de personas comunes y corrientes, que no son sospechosas de delito alguno y que no representan amenaza de ninguna índole a la seguridad nacional de algún país. Esta recaudación indiscriminada de información es excesiva, y no puede justificarse invocando la posibilidad hipotética de que pudiese ser útil en el futuro.

Muchos gobiernos penalizan la divulgación de información secreta por parte de empleados o agentes gubernamentales. Sin embargo, el derecho internacional reconoce que en ciertas ocasiones la revelación de secretos oficiales puede justificarse apelando al interés público. Especialmente cuando dicha información es instrumental para evitar violaciones graves a los derechos humanos, como por ejemplo vigilancia excesiva, o injustificable, por parte de las autoridades. Los principios internacionales sobre denunciantes en materia de seguridad nacional establecen diversas circunstancias en las cuales los gobiernos deberían proteger a las personas de la posibilidad de ser sancionadas si difunden información de interés público.

En E.E.U.U. las garantías en materia de protección a los denunciantes están muy lejos de cumplir con estos estándares cuando se trata de personas que difunden abusos relacionados con la seguridad nacional. El derecho estadounidense simplemente no brinda a quienes denuncian irregularidades en materia de seguridad nacional garantías suficientes frente a la posibilidad de represalias o sanciones por haber permitido que trascendiera información de interés público.  Estas represalias las vimos, y las continuamos viendo, claramente en el caso del soldado Bradley Manning, acusado de “ayudar al enemigo,” y ahora la administración Obama pretende hacer de Snowden un ejemplo que sirva de escarmiento a otros posibles denunciantes.

Snowden enfrenta diversos cargos ante la justicia federal estadounidense, algunos de los cuales acarrean largas condenas. Algunas de estas imputaciones se basan en las disposiciones arcaicas de la Ley de Espionaje Estadounidense (US Espionage Act). El cual es interpretado imprecisamente por el gobierno, atribuyéndole interpretaciones que resultan incompatibles con las normas internacionales de derechos humanos, y no contemplan excepciones ni defensas adecuadas para los denunciantes que revelan asuntos de trascendencia pública fundamental.

Los antecedentes judiciales estadounidenses respecto a la Ley de Espionaje son escasos. No obstante, el gobierno estadounidense ha manifestado anteriormente que la ley no exige probar, entre otras cosas, que el denunciante pretendía disminuir el interés nacional o que la diseminación de la información haya provocado algún perjuicio concreto – lo cual da un amplio rango interpretativo al gobierno.

Por consiguiente, si Snowden fuese enviado a Estados Unidos, enfrentaría un grave riesgo debido a su postura política, dado que la ley no prevé garantías, defensas o excepciones genuinas para los denunciantes como él.  La posibilidad de persecución penal, y de que eventualmente se imponga una condena severa es palpable, y casi garantizada.

Darle asilo político a Snowden es actuar conforme al derecho internacional. Ciertamente, algunos países, especialmente los denominados “rogue states” o “estados canallas” (términos aplicados por algunos teóricos internacionales a los estados que ellos consideran como una amenaza a la paz mundial, pero que suelen ser siempre los mismos como: Cuba, Iran, Sudán, Venezuela, o Corea del Norte, por mencionar algunos) probablemente no cedan a las presiones de Estados Unidos para que se envíe a Snowden nuevamente al “Imperio Estadounidense.” Y aunque, generalmente hablando, estos países no tengan un historial favorable en derechos humanos, tanto como de sus propios ciudadanos como de sus propios críticos y disidentes, esto no justifica el violar derechos internacionales en materia de refugiados.

Cualquier país que se manifieste en garantizar el derecho a la libertad de expresión de sus propios ciudadanos, críticos y denunciantes, así como el derecho de su propia población a la libertad de información, debe de estar a la defensa de Snowden. De igual manera, Estados Unidos debe tener presente que durante décadas ha ofrecido asilo político a personas que son objeto de graves sanciones por criticar a sus respectivos gobiernos. Por lo tanto, no debería aplicar un doble criterio actuando contra aquellos gobiernos que podrían otorgar asilo en el caso Snowden.

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*

Scroll To Top
  • Facebook
  • Google+
  • Twitter
  • YouTube