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Decálogo petrolero

Decálogo petrolero

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El negocio de hidrocarburos no está, ni en los fierros oxidados de Pemex, ni en el petróleo dentro de la tierra.

Primero: el negocio está en los procesos de industrialización y en la comercialización de hidrocarburos, es decir, quién controle la comercialización del petróleo y su procesamiento, será el que se lleve la tajada del león y tenga el control político.

Segundo: quién controla el hidrocarburo, no es quién posee las tierras con petróleo, sino quién tiene los ductos y decide el destino y uso del carburante; es ahí donde quieren entrar las transnacionales, es ahí donde está el negocio, no en Pemex.

Tercero: quien invierte es dueño, quién es dueño compra. La inversión privada si es venta… ¡Basta de mentiras!, el negocio está en venta.

Cuarto: el petróleo es cada día un bien más escaso, consecuentemente cada día valdrá más ¿Por qué vender los derechos de uso y explotación de un buen negocio? ¿Por qué vender la gallina de los huevos de oro?

Quinto: los mexicanos no somos pendejos (bueno, no mucho); los mexicanos podemos ser tan buenos como los noruegos o ingleses para explotar mantos petrolíferos en aguas profundas; el problema es que conscientemente no nos hemos capacitado, ni nos han dejado intereses ajenos a México, tristemente avalados por los gobiernos corruptos, débiles y entreguistas que hemos tenido… ¡Urge a México un gobernante honesto y nacionalista!

Sexto: nadie en su sano juicio vendería un negocio que es negó$io; a menos que no sea propio y que al enajenar bienes públicos reciba beneficios privados, es decir, que al ofertar derechos sobre bienes nacionales, los gobernantes en turno y sus compinches en el Pacto Contra México, reciban beneficios personales, de grupo o de pandilla.

Séptimo: nadie vendería un negocio que siendo negocio, tiene lacras de corrupción que impiden conocer la realidad de la rentabilidad del negocio; en otras palabras: ¿Cómo es posible querer abrir la industria de hidrocarburos al capital privado, sin conocer su realidad, ya que una nube de corrupción sindical e institucional le cubre?

El primer paso lógico sería “limpiar” la casa, después conocer su valor real y finalmente decidir el mejor camino. Hacerlo al revés implica vender en centavos lo que vale dólares. Por ello, el camino que estamos tomando se sustenta en la corrupción y debilidad institucional, reforzada por la voracidad de capitales privados, aderezado con la imposición y urgencia de intereses extranjeros, todos en contra del interés nacional.

Octavo: los argumentos de apertura financiera del sector de hidrocarburos al capital nacional y extranjero se sustentan en una falacia reforzada por la corrupción de quienes nos han gobernado y nos gobiernan: Que el gobierno es mal administrador. Conclusión, no podemos dejar la riquezas nacionales en manos del gobierno mexicano, porque es pendejo y corrupto.

Difícil argumentar contra la realidad presente y la historia, pero, justo sería ver también: ¿en dónde está el beneficio nacional con las concesiones privadas en minería?, ¿dónde quedó Mexicana de Aviación? Y ojo, no olvidar la criminal forma en la que Telmex se hizo ineficiente: para justificar su venta y así convertir al inversionista y comprador en el hombre más rico del mundo. En otras palabras, la inversión privada en bienes nacionales, más que traer beneficios a México, dejo ganancias a particulares, nacionales y extranjeros, en tanto México se empobrecía al vender sus activos.

Noveno: si tengo, como ciudadano mexicano que apostar a mi gobierno vs inversión privada, yo le apuesto al gobierno, sabedor de que hoy la corrupción nos carcome. Ya que al conservar propiedades y derechos de las riquezas nacionales, podemos hacer algo en lo futuro para tener gobiernos nacionalistas, honestos y dignos, en cambio, si “vendemos”, el asunto se jodió, ya no habrá marcha atrás y México, como hoy, seguirá en una pendiente de deterioro económico y social, mientras se debilita la soberanía que impide la conducción política de la República en función de los intereses nacionales.

Décimo: Hoy Pemex aporta fiscalmente aprox. el 68% de sus ingresos, así no puede invertir en tecnología e innovación, por lo que el rezago tecnológico es inducido por la corrupción e ineficacia gubernamental ¡Pemex no está quebrado, está saqueado!… Ahora pensemos; si los hidrocarburos quedan en manos privadas: ¿de dónde recaudará el gobierno el dinero que dejará de recibir de Pemex? ¡Acertaste, estimado compatriota!, de tu bolsa.

No olvidemos y ojalá recuerde Peña Nieto lo dicho por Jesús Reyes Heroles: “los hombres del gobierno son servidores y no negociantes”. Por eso el camino, estimado lector y conciudadano, es defender los hidrocarburos nacionales impidiendo la inversión extranjera en un bien nacional, abriendo los ojos para que no nos cambien lentejuelas brillantes por pepitas de oro negro, mientras pugnamos por tener gobernantes eficaces, nacionalistas y honestos… ¡Así de sencillo!

Santiago Heyser Beltrán

Escritor y soñador

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