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Donde Perdimos a México

Donde Perdimos a México

Hablando en serio

“Donde perdimos a México”

El regreso del PRI, en un acto de justicia divina, despertó los demonios que habían construido al repartirse a México.

¡No!, no me malinterpreten, estoy convencido de que dos de los peores presidentes que ha tenido México han sido Chente Fox y Felipe Calderón; y si busco una razón para sustentar mi dicho, además de la deshonestidad con la que gobernaron y permitieron a sus cercanos enriquecerse; esta se encontraría en lo que hoy parece un daño irreparable: la entrega de la soberanía nacional a los norteamericanos.

¡Lo sé!, con Miguel de la Madrid empezó la apertura al modelo neoliberal cuyo efecto es la dominación de las naciones otrora soberanas; la que sin duda se acentuó con el presidente Salinas, quien además de ratero (se robó la partida secreta, De la Madrid –dixit-), fincó su presidencia en una idea de perpetuidad apoyado por un poder real, el de los gringos. Y ni que decir de su forzado heredero, Ernesto Zedillo; este sirvió tan bien a los güeros, que hoy es consejero de varias empresas norteamericanas, incluidos los ferrocarriles, los que ofertó durante su mandato para que, con los mismo argumentos que uso Carlos Salinas de Gortari para vender los bancos nacionales a traficantes de influencias, cuates, amigos, correligionarios y compinches, que hoy lucran inmoralmente con la dejadez ciudadana, diría mi abuela; y que hoy usa Enrique Peña Nieto para tratar de cumplir compromisos adquiridos, entregando los energéticos a los mismos de siempre, nacionales y extranjeros: alcanzar un repunte social aunado a un despertar económico derivado de los beneficios de permitir la inversión de capital privado en empresas nacionales, para hacerlas eficientes y competitivas… Lo que no sucedió, ni con la venta de Fertimex, ni con la de los ferrocarriles, menos con la de los bancos que hoy hacen transferencias millonarias a sus países de origen con las ganancias obtenidas en México, similar a la acumulación de riqueza del hombre que recibió el beneficio de comprar Teléfonos de México en oferta, para convertirse en el hombre más rico del mundo.

La conclusión es obvia, fuera de destellos de nacionalismo como el que tuvo el Tata Lázaro al nacionalizar el petróleo o el que exhibió López Mateos, cuando John Kennedy le hizo una oferta por el Chamizal y Don Adolfo respondió: El presidente de México no es vendedor de bienes raíces; la mayoría de los presidentes han sido, rateros y entreguistas, algunos por perversos, otros por débiles sin carácter, pero todos convenencieros al fin; y es ahí donde perdimos a México; de alguna manera, la baja calidad de quienes han gobernado a México aunada a una corrupción convenenciera, han permitido que el país se desdibuje al amparo de muchas injusticias, abusos y corruptelas; me explico: Hoy que está de moda la CNTE, volvió a salir a la luz el convenio firmado en 1992, en donde el gobernador, Heladio Ramírez, por conveniencia política personal, firmó en forma fraudulenta, ya que aún siendo legal no tenía el derecho de, con un convenio, ceder al sindicato el control de plazas de maestros y el nombramiento de funcionarios de la secretaría de educación pública estatal.

¿Qué hizo este pinche gobernador en los hechos?, pues entregar lo que no era suyo, el control del magisterio a un grupúsculo que en automático se convirtió en dueño de la vida y patrimonio de los maestros. A quién no se afiliaba u obedecía, simplemente lo daban de baja o lo congelaban. El destino de hombres y mujeres, declarados libres por estatuto constitucional, quedó inconstitucionalmente en manos de un camarilla, la de los mal llamados líderes sindicales, quienes decidían sus destinos con lo que obtenían “masa” o carne de cañón, para aventar a las calles en beneficio de quienes les pagan… En otras palabras, empezamos a perder a México, cuando el ciudadano constitucionalmente libre dejó de serlo; cuando leyes secundarias o estatales dejaron en manos de pseudo líderes sindicalistas, la mayoría corruptos, las vidas de trabajadores, otrora ciudadanos libres.

Lo mismo pasó con los trabajadores del campo y el ejido, con las centrales obreras, con el corporativismo en general y con el sindicato, hoy tan de moda, de Pemex; no de gratis el Presidente Enrique Peña Nieto, en un acto mentiroso, ya que dijo que nadie por encima de la ley, no toca ni con el pétalo de una denuncia al exhibido públicamente, como corrupto líder petrolero. Esto obliga al líder sindical, en un acto de supervivencia y reciprocidad, a poner a las órdenes del proyecto presidencial a los miles de trabajadores de Pemex, además de rendir pleitesía a la administración en turno, en algo que podríamos interpretar como: Si me dejas en paz, te dejo en paz y así vivimos, con recursos del pueblo de México, en paz…

Conclusión: perdimos a México cuando permitimos que gobernantes y políticos, de los que hoy pululan en México, creyeran que el mandato que protestaron obedecer no era de servir, sino de servirse ¡Así de sencillo!

Santiago Heyser Beltrán

Escritor y soñador

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