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Educación para la dependencia

Educación para la dependencia

Hablando en Serio

“Educación para la dependencia”

Para poder definir qué modelo educativo que necesitamos en México; lo mínimo que el sentido común me dicta, es que debemos ponernos de acuerdo en qué tipo de país queremos ser…

Hoy, todos los ejes de gobierno, rectores del quehacer y de las políticas públicas, están alineados con el modelo neoliberal inoperante, depredador y esclavista ¡Estamos tontos! y no veo señales de que queramos despertar, me explico:

Una de las instituciones que nos llenó de orgullo y con el tiempo se pudrió en la ineficacia, la corrupción y la insensibilidad es el IMSS, hoy a punto de quiebre por la estupidez y corrupción relacionada con el sistema de pensiones, en adición a un sistema burocrático, insensible y eventualmente corrupto.

Una de las causa de esta pudrición, fue la sectorización profesional; no sé a quién chiflados se le ocurrió que al IMSS lo debían administrar doctores, por tratarse de servicios médicos; lo que sería el equivalente de administrar zapaterías con podólogos por tratarse de pies o restaurantes con carniceros por tratarse de carnes o constructoras con albañiles… El eje del problema, es que para administrar instituciones y negocios, necesitamos de administradores que conozcan de planeación, organización, finanzas, atención y servicio, que tengan liderazgo y sepan cómo conducir a sus equipos de trabajo al logro de los objetivos, estableciendo al mismo tiempo los procedimientos de control para que el negocio o institución no se pudra en la ineficacia y/o la corrupción.

A estas prácticas ineficaces y dañinas de sectorizar de las instituciones, se añade una deficiencia más, la de establecer leyes que suenan políticamente correctas, pero que son ineficaces para alcanzar el objetivo de construir un país en donde podamos vivir en paz y tranquilidad viendo crecer a nuestros hijos en un entorno seguro donde puedan desarrollar sus potencialidades para alcanzar su propia plenitud y por ende ser felices.

Como en un drama shakesperiano, todo lo dicho se conjuga en nuestro sistema educativo; déjame aclarar, estimado lector, que soy director de un Bachillerato tecnológico y por ende implicado en esta maraña, lo que de entrada puede quitar objetividad a mi opinión. Una vez hecha la aclaración, continúo: en la RIEMS (Reforma Integral de la Educación Media Superior), nuestros brillantes legisladores asumieron que para ser eficaces, los puestos de docentes y directivos deberían filtrarse mediante un examen de oposición que deben presentar docentes (la gestión administrativa en manos de maestros, como el IMSS en manos de médicos) y que todos debería cumplir con un perfil para ser “idóneos” para el puesto, por ejemplo, todo docente y directivo de educación media debe tener licenciatura… ¡Suena bonito!, verdad; pues resulta que tuve que despedir a uno de mis mejores maestros, el de danza, por no tener licenciatura, con lo que la institución se quedó sin el grupo de baile que permitía a los alumnos un desarrollo integral a través del arte y la cultura, grupo que su vez integraba al plantel con quince comunidades que le nutren de alumnos, a las que se apoyaba en sus eventos y festividades creando vínculos de la gente con sus jóvenes y con la institución. Ello, a pesar que la misión y visión institucional establecen el desarrollo comunitario y la vinculación institucional como objetivo prioritario. El problema es que laboralmente es menos riesgoso apegarse a la “ley”, aunque esté mal, que tomar el riesgo de hacer los correcto, por una sencilla razón, la chamba es la chamba… ¡Además!, es más fácil controlar y dirigir instituciones que funcionen como masa, que permitir que los Directores asuman decisiones y riesgos que permitan a nuestro modelo, no solo nutrirse del ingenio y la diversidad humana característica de toda sociedad y de nuestra raza humana, sino permitir que se operen las escuelas con la flexibilidad que requiere cada región, comunidad o colonia en función de su propia realidad y entorno… Pero ojo, nuestros legisladores y gurúes de la educación olvidaron que: No se puede exigir una responsabilidad, si no se da autoridad; y los directores no la tenemos.

Hoy, los grandes esfuerzos educativos enfatizan la formación de obreros y trabajadores para nutrir las fábricas del gran capital, logrando así varios efectos: 1- La dependencia económica y tecnológica del capital, sobre todo del extranjero. 2- La sobre oferta de trabajo, con lo que se reducen sueldos y el modelo se vuelve esclavista. 3- El empobrecimiento y estratificación social de los mexicanos. 4- La migración en busca de mejores oportunidades. 5- El abandono de comunidades y pueblos. 6- La pérdida de soberanía por la dependencia socio económica y 7- Un modelo educativo que garantiza que todo ello no solo sea realidad presente, sino una definición del futuro nacional, donde seremos infelices, sojuzgados y dependientes… ¡Así de sencillo!

Santiago Heyser Beltrán

Escritor y soñador

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