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El Camino

El Camino

Santiago y El Rufo

“El Camino”

 

El mensaje de mi hijo era escueto: La clave está en la atención, si alejas el ruido de tu mente, podrás concentrarte y tomar el control de tu pensamiento.

R- Guarraguauuu, mi Santias, me encantan los diálogos sobre meditación y desarrollo espiritual y humano que tienes con tu hijo.

S- A mi también, perro, aunque a veces me pone en aprietos, el canijo tiene más tiempo que yo para estudiar esos temas y llevarlos a la práctica, además de la ventaja de la edad, ya que su mente tiene más retentiva y capacidad de análisis que la mía; eso sin contar que a veces a mi ya se me olvidan algunas cosas.

R- ¡Guau!, sigue con el tema de la atención, eso llama mi perruna atención, valga la rebusnancia.

S- Cito a mi cachorro: Cuando dices que poner atención equivale al dicho popular de: piensa antes de hablar; entiendo la racionalización, podría decirse que cuando es el caso, hay que pensar antes de hablar, lo que pasa es que pensar antes de hablar no describe con profundidad lo que es la atención plena al momento presente, el ahora, desde el estado de conciencia que somos; ya que no es lo mismo que nuestra mente racional, donde los pensamientos y las ideas fluyen sin control tenga el mando a que lo tengamos nosotros a través de estar atentos; el punto de la atención plena es: No estar distraídos con ideas, imágenes, proyecciones y recuerdos de la mente en un proceso aleatorio o casuístico, en donde todo se revuelve y le quita sentido. Más bien es lo contrario, silenciar la mente para poder enfocarnos, no de forma casual sino bajo nuestro control, en los hechos e ideas; equivale a controlar nuestros pensamientos dirigiendo nuestra mente, lo que da como resultado que la mente no nos controle y como efecto nuestra realidad sea nuestra de verdad, no producto de la casualidad o de imágenes que fluyen sin control. Ello te convierte en el observador del momento, es como si te desprendieras de ti para, desde otro plano ver lo que pasa. Imagínate en una platea de un teatro, el teatro de tu vida, viéndote a ti mismo actuar; así estarías viendo cómo transcurre tu vida, viendo tus propios pensamientos y emociones sin identificarte con ellos, lo que te permitiría ser autocrítico y analítico y así darles el rumbo correcto en función de lo que buscas o deseas hacer o concluir. Este estado de presencia y control te permite ser el conductor de tu vida, te da el control y te mantiene consciente en la realidad lo que da sentido a todo y te permite alcanzar un estadío de paz y realización, resultado de tener conciencia de lo que vives. Es decir, vives y piensas lo que quieres vivir y pensar, lo que sustenta tu actuar, de ahí la importancia de estar en alerta, lo que se logra primero a través de la meditación para percibirse uno, para aprenderse, para reconocer como somos y para entender la conexión: mente – pensamiento – realidad – deseo – acción.

R- Guarraguauuu, mi Santias, ahora si me dejaste como al operado de almorranas, ano nadado. Lo que dices tiene sentido, pero no sé si nos es natural a todos los seres vivos, con mis cachorritos solo hablamos de cómo cazar, de cómo defendernos, de cómo actuar en manada y de cómo ligarnos a las perritas ¡Bueno!, también dedicamos tiempo a dormir, a pelearnos y a jugar.

S- Lo sé, mi Rufo, un nivel de pensamiento más profundo solo lo tenemos los humanos y tristemente, no lo usamos, es como si conscientemente tomáramos la decisión de no pensar. A veces comento con mi cachorro, que dado que la evolución no es lineal, en cada época de la humanidad hay unos cerebros más avanzados que otros, es decir, hoy mismo, en el siglo XXI, existen personas con cerebros modelo siglo XIX o XVIII…

R- Grrr, creo que fuiste optimista, en los políticos detecto cerebros del siglo IV o III, y hasta algunos sin cerebro.

S- Como los hay brillantes, mi Rufo; a esos debemos detectarlos y apoyarlos, lo mismo pasa con maestros y gobernantes, es nuestro deber, el de cada ciudadano ¡Despertar! y tomar conciencia para que siendo responsables de nosotros, actuemos responsablemente con los demás y podamos alcanzar nuestra plenitud a través del pensamiento consciente. Primero controlemos lo que pensamos y deseamos y después veamos que hacer para ayudar a los demás… ¡Así de sencillo!

Un saludo, una reflexión.

Santiago Heyser Beltrán

Escritor y soñador

 

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