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El costo de no terminar la secundaria es cada vez más alto

El costo de no terminar la secundaria es cada vez más alto

Por María Victoria Ojea

Se les conoce como los NiNis – ni estudian, ni trabajan- y se están convirtiendo en un freno para el crecimiento con inclusión de la región. Rafael Rofman, experto en Protección Social del Banco Mundial, hace una radiografía de la generación de los NiNis en América Latina donde, a su juicio, el abandono escolar en la secundaria eleva los costos y la demanda por trabajo calificado los “deja afuera” del sistema.

Pregunta: ¿Hay ahora más jóvenes desocupados que antes?

Respuesta: En América Latina, el fenómeno no es nuevo. Los NiNis son los jóvenes que abandonaron el sistema educativo, y en general no terminaron la secundaria y no lograron insertarse en el mercado laboral. Hace 10 años las tasas de desocupación de todas las edades eran muy altas. Gracias a mejoras económicas, bajó el nivel de desocupación en adultos y quedó visible este grupo que no termina de integrarse. La desocupación de los jóvenes ahora es del 14%, pero sigue siendo alta en comparación con la de los adultos que es del 6%.

P: ¿Es este un fenómeno exclusivo de los países más pobres?

R.: Al contrario. En gran medida corresponde a países de ingreso medio o medio alto. Todos esos países tienen problemas serios para que los jóvenes terminen la secundaria. En las últimas décadas hubo mejoras en torno a la asistencia escolar pero está costando mucho que el 100% de los chicos finalicen la secundaria. Y en los países que están económicamente mejor, es cada vez más alta la demanda por trabajo calificado. Por ejemplo, en Brasil, Argentina o México piden educación secundaria completa y experiencia para un puesto de vendedor de teléfonos celulares. Lo piden porque saben que van a tener más capacidad de venta. Y los que no cumplen con este requisito, se quedan fuera del sistema. Entonces, el costo de no terminar la secundaria es cada vez más alto, especialmente en los países más desarrollados.

P: ¿De cuánta gente estamos hablando?

R: En toda América Latina hay casi 22 millones de jóvenes (21,7 millones) que no consiguen un empleo formal ni están en el sistema educativo. En México son 8 millones de personas –o la cuarta parte de la población en edad de finalizar la secundaria, ir a la universidad o buscar su primer empleo. Mientras que en Uruguay casi cuatro de cada 10 jóvenes que no estudian ni trabajan, no buscan empleo activamente.

P.: ¿Qué medidas se pueden tomar para atajar el problema?

R: Lo más importante de todas es frenar el flujo de nuevos NiNis. Conseguir que los chicos terminen la secundaria y bajar el abandono. Se necesita un trabajo fuerte del sistema educativo. Que no expulse jóvenes, que los retenga y que los entienda.

P: ¿Y qué se puede hacer desde el mercado laboral?

R: En paralelo, hay que trabajar con la oferta y demanda de trabajo. Del lado de la oferta, empezar por corregir las debilidades con las que llega esta generación al mercado de trabajo. Brindar capacitación específica, como cursos de tornero, de albañil o de programador informático. Y asegurarse que en el mercado haya demanda de ese oficio. El Estado también tiene que intermediar, tiene que encontrar empleadores y potenciales trabajadores. Por el lado de la demanda, los empleadores, por razones equivocadas pero entendibles, exigen en sus búsquedas que la persona tenga la secundaria completa o buena presencia. Cosas que ni para el trabajo ni para el empleador significan demasiado pero sirven para recortar el universo de posibles candidatos. El Estado puede impedir esto legalmente, estableciendo normas de anti-discriminación y dando incentivos a las empresas para contratar a estos jóvenes.

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