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El Derecho de Propiedad

El Derecho de Propiedad

Santiago y El Rufo

“El Derecho de Propiedad”

R- Mi Santias, ¿Por qué algunos humanos tienen mucho y muchos tienen poco o nada?santiago_rufo

S- Mi Rufo, unos tienen mucho y otros no tienen nada porque hemos construido un modelo inmoral de convivencia socio-económica (neoliberal) sustentado en la acumulación de riqueza depredando el medio ambiente y explotando al prójimo.

R- Grrr, y ¿por qué no lo cambian para que haya justicia, para que el planeta sobreviva y para que la convivencia entre las personas sea moral?

S- Porque los que tienen mucho, quieren seguirlo teniendo al margen de que haya inequidad, injusticia y pobreza para millones; es más, los que tienen mucho quieren más y no hay regla o ley que les frene o les impida hacer su mejor esfuerzo, justo o injusto, moral o inmoral, legal o ilegal para acumular más poder y riqueza que les den ventajas terrenales.

R- Guauuu ¿Y porque los que son abusados, vejados, esclavizados, no se rebelan contra los abusadores?

S- Podría argumentar que por apáticos, dejados o cobardes, pero creo que sería injusto y que el fondo del asunto es que los explotados no están organizados, hay disparidad de fuerzas y muchos de los supuestos líderes sociales son gandayas o corruptos y ello les impide iniciar una revolución con alguna certeza de éxito; de hecho la revolución mexicana tuvo esa intención, deja y te cito a uno de mis luchadores sociales preferidos: Ricardo Flores Magón, quién en 1911 escribió: “EL DERECHO DE PROPIEDAD: Entre todos los absurdos que la humanidad venera, éste es uno de los más grandes y es uno de los más venerados.

El derecho de propiedad es antiquísimo, tan antiguo como la estupidez y la ceguedad de los hombres; pero la sola antigüedad de un derecho no puede darle el derecho de sobrevivir. Si es un derecho absurdo, hay que acabar con él no importando que haya nacido cuando la humanidad cubría sus desnudeces con las pieles de los animales.

El derecho de propiedad es un derecho absurdo porque tuvo por origen el crimen, el fraude, el abuso de la fuerza. En un principio no existía el derecho de propiedad territorial de un solo individuo. Las tierras eran trabajadas en común, los bosques surtían de leña a los hogares de todos, las cosechas se repartían a los miembros de la comunidad según sus necesidades. Ejemplos de esta naturaleza pueden verse todavía en algunas tribus primitivas, y aun en México floreció esta costumbre entre las comunidades indígenas en la época de la dominación española, y vivió hasta hace relativamente pocos años, siendo la causa de la guerra del Yaqui en Sonora y de los mayas en Yucatán el acto atentatorio del despotismo de arrebatarles las tierras a esas tribus indígenas, tierras que cultivaban en común desde hacía siglos.

El derecho de propiedad territorial de un solo individuo nació con el atentado del primer ambicioso que llevó la guerra a una tribu vecina para someterla a la servidumbre, quedando la tierra que esa tribu cultivaba en común, en poder del conquistador y de sus capitanes. Así por medio de la violencia; por medio del abuso de la fuerza, nació la propiedad territorial privada. El agio, el fraude, el robo más o menos legal, pero de todos modos robo, son otros tantos orígenes de la propiedad territorial privada. Después, una vez tomada la tierra por los primeros ladrones, hicieron leyes ellos mismos para defender lo que llamaron y llaman aún en este siglo su derecho, esto es, la facultad que ellos mismos se dieron de usar las tierras que habían robado y disfrutar del producto de ellas sin que nadie los molestase. Hay que fijarse bien que no fueron los despojados los que dieron a esos ladrones el derecho de propiedad de las tierras; no fue el pueblo de ningún país quien les dio la facultad de apropiarse de ese bien natural, al que todos los seres humanos tenemos derecho. Fueron los ladrones mismos quienes, amparados por la fuerza, escribieron la ley que debería proteger sus crímenes y tener a raya a los despojados, de posibles reivindicaciones.

Este llamado derecho se ha venido trasmitiendo de padres a hijos por medio de la herencia, con lo que el bien, que debería ser común, ha quedado a la disposición de una casta social solamente con notorio perjuicio del resto de la humanidad, cuyos miembros vinieron a la vida cuando ya la tierra estaba repartida entre unos cuantos haraganes…”

R- Guau, mi Santias, lástima que por espacio no pongas el texto completo. Lo que no quita claridad al hecho de que los males de 1910 son las pandemias del siglo XXI.

S- Por eso enfatizo, perro, que el derecho natural da a todos por igual, el uso y usufructo de las riquezas naturales, incluida la tierra, fuente de bienestar, estar y alimento, ¿a ver si entendemos?… ¡Así de sencillo!

Un saludo, una reflexión.

Santiago Heyser Beltrán

Escritor y soñador

3 Comentarios

  1. Norberto Gonzàlez

    Mi querido Rufo, me gustaría saber, recurriendo a tu sentido perruno común ¿como resolverías este problema del derecho de propiedad? ¡Recibe un ladrido tipo San Bernardo!

    • Estimado Norberto:

      Primero, gracias por escribir.

      Segundo: El tema de propiedad privada desde el perruno punto de vista del Rufo tiene que ver con la Ley natural, derechos de terceros, vocaciones de la tierra y cantidades, me explico, compartiendo primero una reflexión:

      «Cuando nací, ya todo tenía dueño». Anónimo.

      Si una persona es dueña de su parcela o de su casa o de su empresa ¡Bien!, pero si una persona o empresa acapara las tierras productivas o compra los derechos para explotar energéticos o se apropia del agua ¡Mal!

      El valor central, desde mi punto de vista es la vida y el derecho de cada persona a vivir con dignidad humana con el fruto de su trabajo, lo que es imposible si todo tiene dueño. El planeta, nuestro mundo, no puede ser propiedad de alguién en particular, dejaría a todos los demás, las mayorías, lo que está sucediendo ahora, en la marginación y dependencia, base del esclavismo; lo que es inmoral, antinatural e injusto.

      En una ocasión, platicando con mis cachorros les compartí: Si todo el tiempo están jugando, malo, si todo el tiempo están viendo televisón, malo, si todo el tiempo están estudiando, malo… El problema no es la actividad, el problema es el exceso; lo mismo aplica, desde mi perruno punto de vista a la propiedad privada.

      Hoy, en el D.F, los constituyentes, que no tienen mi respeto, están cuestionando la propiedad privada, Sarmiento la defiende sin más en Reforma… Creo que en ambos extremos hay exceso.

      De nuevo las gracias por escribir y por leer El Oportuno y quedo a tus órdenes.

      Rufo

      • Norberto González

        Rufo, no sé si prefiero que me muerdas, o me lances toda una biblia del derecho de propiedad; Quiero saber: Si cuando tu naciste ya todo tenia dueño ¿Qué efecto tiene que los de tu especie marquen su territorio orinando y que pasa cuando orinas el territorio de otro perro?

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