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El dilema

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Hablando en Serio

“El dilema”

Que difícil decisión para el 2015, votar por el PRI de Cuauhtémoc Gutierrez, Montiel, Vallejo y Robero Deschamps, votar por el PAN de Oliva, FCH, Madero, los moches y los villarreales o votar por el PRD de Abarca, los godoyes y Aguirre ¡Muy difícil decisión!

¡No!, no pretendo descalificar a ningún partido, pero poner como alternativa a los candidatos del tramposo partido Verde es ocioso, o a los oportunistas y vividores de Morena, está por demás y ni que decir de los impresentables de Movimiento Ciudadano con Espino y Ebrard viviendo un concubinato oportunista promovido por el expriísta y encarcelado exgobernador de Veracruz, Dante Delgado; la verdad no son opción, menos los “nuevos mini partidos”; por eso titulé esta colaboración como: El dilema, que es lo que tendremos todos los mexicanos que decidamos asistir a las urnas a ejercer nuestro derecho ciudadano de votar, por lo que, haiga sido como haiga sido, nos presenten como candidatos los partidos políticos… ¡Ojo!, como referencia no mencioné a Chente Fox, no por discriminarlo, ya que se me hace simpático el de las botas, sino porque nomás no identifico a qué partido sirve o con cual ideología, que no sea la de su conveniencia, comulga, pues como decía la Chimoltrufia: Así como dice una cosa, pues dice la otra.

Cambiemos de tema y dejemos de lado la política para airear el cerebro, pensar positivo y tratar de ser constructivos; primero un saludo a mi amigo Roberto, quién respetuosamente me reafirmó su catolicismo defendiendo sus principios y valores, que incluyen su cariño por México y la convicción de hacer lo que más convenga en cada una de sus acciones, buscando equidad, justicia y el bien del prójimo. La amistad de Roberto me honra y si se pudiera, desearía que en México existieran más mexicanos y hombres de principios como él, para dar forma y reconstruir a esta nación, hoy en descomposición… ¡Gracias por tu amistad Roberto!

Y hablando de hombres de principios, convicciones y valores, quizás una buena propuesta sería reorientar el modelo educativo en todos sus niveles, para formar verdaderos ciudadanos que vivan con honestidad y que con su trabajo y sus vidas nutran a la República; si en lugar de ser excepción encontrar ciudadanos como Roberto fuera lo común, México sería otro… Ahora bien: ¿qué hay que hacer? Yo pienso que un buen principio sería que todos en lo individual y en forma colectiva fuéramos congruentes; es decir, que como pensamos y decimos, actuemos. Doy un ejemplo; por un momento imaginemos una negociación sindical donde las partes, en lugar de tratar de sacar ventaja uno del otro o de ver quién sorprende o engaña al interlocutor, se hablaran de frente y con verdad. En ese contexto podría pasar lo que sucedió hace unos años en Alemania, donde los sindicatos, al ver que perdían competitividad y empleos y que con la competencia japonesa sus fábricas de motos, de cámaras fotográficas y otros productos, estaban cerrando; pidieron a los empresarios bajaran los sueldos para evitar la quiebra de centros de trabajo. Es decir, conscientes de la realidad y viendo por el beneficio de sus agremiados y de Alemania, entendieron que deberían juntos, patrones y trabajadores, buscar soluciones y apretarse el cinturón. Hoy, Alemania es de nuevo una potencia mundial con una economía sana y un alto nivel de vida para su gente… Lo sé, esto es impensable en un México donde lo común es tener líderes que venden a sus agremiados a cambio de canonjías, ¿verdad Robero Deschamps?, o patrones que mienten y alteran resultados para simular pérdidas contables y no repartir utilidades ni pagar impuestos, o gobernantes que reprimen el sindicalismo para tener control económico y político, importándoles poco el derecho y la justicia. El punto es: si hoy México es así, no tiene porque seguir siendo así ¡Podemos cambiar! y así vivir mejor todos; por ello, siguiendo con el ejemplo de la negociación sindical, sabiendo que una de las partes tiene que empezar: lo ideal sería hablar con verdad y buscar la mejor negociación con las cartas sobre la mesa, que no es donde uno pierde y el otro gana, ni donde se sacrifica a la institución o empresa por un beneficio particular o cortoplacista, sino donde se consolida el centro de trabajo y su continuidad. Más aún, en este México emproblemado, valdría la pena recordar el ejemplo alemán y según la circunstancia, eventualmente no buscar el imposible ganar-ganar, sino buscar con equidad y justicia, el cuidar la institución cediendo cada una de las partes de forma equitativa en lo posible, en la búsqueda de un bien mayor y la permanencia de la fuente de empleo. Esto solo sería posible si jugamos limpio y construimos puentes de confianza, en lugar de, basados en la desconfianza, estarnos cuidando los unos de los otros… ¡Así de sencillo!

Santiago Heyser Beltrán

Escritor y soñador

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