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Escuelas agropecuarias

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Escuelas agropecuarias

Uruapan, Michoacán, 2 de febrero del 2016

No tengo la menor duda, la autosuficiencia alimentaria es asunto de seguridad nacional. Como padre de familia, antes que escuela, ropa o juguetes, la prioridad es alimentar bien a mis hijos.santiago_rufo

Convencido estoy, o regresamos a nuestros objetivos primeros de desarrollo de comunidades o seremos dependientes alimentariamente. Insisto y vuelvo a citar de la página web del TEC de Roque: “La creación de esta escuela (en 1926) tiene el antecedente histórico de la Revolución Mexicana (1910-1917) quien contrae una deuda con los hombres del campo, de abrir escuelas para sus hijos. Este derecho que les da la Revolución a los hijos de campesinos de ir a la escuela, viene aparejado con la obligación de regresar a sus mismas comunidades, para defender la tierra y hacerla producir…” Este compromiso y objetivo, daba como resultado tres cosas: 1.- El crecimiento regional de México y por consecuencia un crecimiento equilibrado e incluyente, 2.- La construcción de mercados regionales fortaleciendo el mercado interno nacional, dándonos como resultado independencia y soberanía, y 3.- Autosuficiencia alimentaria.

Hoy, en cuestiones rurales y alimentarias tenemos una pandemia, más bien dos: 1.- La miopía gubernamental planteada en el discurso triunfalista del Secretario PP Calzada desde Sagarpa, que pregona las bondades de una balanza exportadora favorable en productos agropecuarios, cuando tenemos veinte millones de mexicanos en pobreza alimentaria (Ojo: I.- no tenemos para comer todos y, II.- Muchas de las exportaciones las realizan empresas trasnacionales; por ejemplo, las exportaciones de aguacate en un 80% las realizan compañías gringas asentadas en Michoacán), y. 2.- La ceguera de congresistas que pugnan por más de lo mismo: cito tuit del diputado Miguel Ángel Salim: “…impulsar reformas para mejorar criterios de transparencia y eficiencia de los apoyos a productores (agrícolas).”; mejorar lo que está mal no es solución: el problema es el modelo que pulveriza el campo, promueve el asistencialismo y la mendicidad asociada a la corrupción institucional y política que lucra con programas y apoyos para fines electorales y que por definición es excluyente e ineficaz pues los mentados “apoyos” se dirigen de forma selectiva a través de líderes, grupos y organizaciones con compromisos políticos, haciendo dependientes a los beneficiarios. El problema es el modelo, la solución es construir instituciones que pongan al alcance de los agroproductores, infraestructura, tecnología y mercados para tomar ventaja de la globalización y transitar al campesino del sector asistencial al sector productivo, con una visión nacionalista que privilegie la autosuficiencia alimentaria… ¡Ningún mexicano que trabaje, debe pasar hambre!

¿De verdad queremos soluciones?, un maestro cubano me enseñó: “Si la viejita no quiere cruzar la calle, no la puedes ayudar a cruzar la calle.” Los mexicanos, gobernantes, congresistas y ciudadanos de a pie, necesitamos querer un cambio con una definición clara de objetivos. Si no hay interés, intención, idea y compromiso nacionalista, todo está por demás, seguiremos a la deriva tratando de corregir la mierda en la que se hunde el país, cuando la solución es salir de ella.

Para cambiar el modelo, la clave debe ser la educación y en mi opinión, empezar por la sociedad rural en las escuelas agropecuarias. Hoy veo un México dependiente, regiones y comunidades donde la gente emigra, la tierra abandonada y una formación de técnicos agrícolas orientados a servir al capital y al inversionista nacional y extranjero, no al desarrollo de sus comunidades, ello, además de una nueva concentración de tierras fértiles y más de 20 millones de mexicanos con hambre… ¡No!, no estoy satisfecho con los resultados de la educación agropecuaria ni con las políticas agrarias y como mexicano creo que debemos hacer más, mucho más; además llevo prisa, por la realidad nacional, la circunstancia política y económica y por mi edad; me gustaría heredar un mejor México a mis hijos.

En el 2013 desde París, la directora del gabinete de la OCDE, Gabriela Ramos, destacó: “México es una de las pocas naciones donde el premio que otorga el mercado laboral a una mayor educación es menor.” Cito de La Jornada del 25 de junio del 2013: “Al lanzar el Panorama de la educación 2013, el organismo internacional advirtió que en México los jóvenes pasan más tiempo como ninis, estudian menos años y trabajan más. Y, a mayor escolaridad, sufren mayor desempleo, pues aquí se premia la baja escolaridad en el mercado laboral.” Esto en cuestiones agropecuarias es más grave, cosa de ver el PIB del campo mexicano.

¿Cuánto hemos avanzado desde el 2013?, les doy un dato, hoy, en Guanajuato, algunas empresas del ramo automotriz seleccionan personal identificando a quienes no van a seguir con una licenciatura después del bachillerato; la razón es sencilla: una vez que la empresa lo enseña, el obrero queda dependiente del trabajo por su especialización y sus limitaciones escolares y eso da estabilidad, abarata la mano de obra y lo hace manejable en beneficio de la empresa; añadamos a ello los conocidos sindicatos blancos con contratos de “protección” cuya función es evitarle conflictos al patrón, no el defender al trabajador y tendremos el panorama de la situación laboral, que para nada es atractiva a un estudiante, de ahí parte del abandono escolar. En el campo la cosa está peor, cito de Groasis.com: “En el 2007 fue la primera vez que más del 50% de la humanidad vivía en grandes ciudades. Las personas se mudan allí a pesar de las malas condiciones en las cuales viven. Continúan haciéndolo ya que no tienen otra opción. En el campo escasea el trabajo y como la seguridad social frecuentemente no existe, no tienen más remedio que mudarse a las ciudades, a pesar de las malas condiciones de vida, los bajos salarios, el agua contaminada y la falta de medidas sanitarias.” Eso, aún sabiendo que el futuro alimentario de la humanidad está en el campo; de ahí la urgencia de actuar en educación y políticas agropecuarias con visión, inteligencia y generosidad republicana o nos lleva el carajo… ¡Así de sencillo!

Un saludo, una reflexión.

Santiago Heyser Beltrán

Escritor y soñador

Un comentario

  1. Efectivamente, coincido las políticas educativa particularmente de las escuelas agropecuarias del nivel medio superior apunta para un lado y las políticas del sector agropecuario van por otro. Aunque el 65% de los egresados van al nivel superior, un 20% al mercado de trabajo y el resto a engrosar la estadística de los Nis”
    Los técnicos de las escuelas agropecuarias no consiguen empleo y el que hay es muy mal pagado . Es lamentable la situación que se viven en el campo, condiciones precarias para producir los cánones son las grandes empresas.

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