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Estudiar para ser feliz

Estudiar para ser feliz

Santiago y El Rufo

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Mi Santias: ¿Educamos para que nuestros jóvenes sean felices o para que sean trabajadores?…

S- ¿Qué te digo, perro?, el modelo está diseñado en función de intereses económicos y políticos, no sociales ni humanistas.

R- Auuu, ese es el quid, mi Santias. Tal parece que todos hemos olvidado que somos una sociedad de personas, no de cosas, no de utilidades, no de esclavos.

S- Lo sé perro, por eso el fin de semana escribí: “Hoy el mundo está diseñado para competir, eliminar, destruir, dominar, sojuzgar y controlar al que se deje, o al que no se deje pero que sea más débil.”

R- Grrr, demos por buena tu aseveración, mi ínclito humano; lo que me llevaría a concluir que entonces la educación en México debería centrarse en la defensa de la soberanía y de nuestros recursos.

S- Así debería ser, si reconociéramos el peligro, pero estamos como las mariposas que desconociendo el riesgo, se acercan al fuego hasta que mueren quemadas.

R- Grrr, vuelvo a insistir, eduquemos para reconocer los riesgos de la globalización y para actuar en consecuencia en función del interés nacional.

S- Te escuché desde la primera, mi Rufo; pero antes de llegar a esa conclusión, debemos preguntarnos: ¿interesa a nuestros líderes sociales y políticos despertar al pueblo para que sea pensante?

R- Guauuu ¡Ya te entendí!, el problema nacional es inducido en función de intereses ajenos a México, para que, con o sin procesos educativos, se mantenga a la gente idiotizada para poderla manipular en los social, en lo político y en lo electoral.

S- Así lo veo, mi Rufo. Lo interesante es que esos intereses ajenos a México los promueven, conducen y operan un grupúsculo de pseudo mexicanos (con alguna presión y ayuda de intereses extranjeros), que lucran con la estupidez nacional, aunque a México se lo esté llevando el carajo; caso concreto, en mi opinión, el de La Maestra, el de La CNTE y el del sistema político y de partidos mexicano, que lucran electoral y políticamente con la ignorancia del pueblo.

R- Guau… ¿Y cuál sería tu propuesta, mi Santias?

S- Iniciar por la básico, “back to basics”, decía un amigo gringo que tuve. Y esto sería: educar para ser feliz.

R- Grrr, no entiendo: ¿en que ayudaría a México el educar para que la gente fuera feliz? ¿No terminaríamos todos rascándonos la barriga en detrimento de la República?

S- ¡No!, mi Rufo. La felicidad, pese a lo que creen muchos, no se alcanza siendo vagos, se alcanza realizándose en la vida a través de actuar conforme a nuestra humana naturaleza, es decir, la felicidad se alcanza trabajando, pensando, imaginando, soñando y haciendo. Todo logro, producto de un esfuerzo, más si este es consciente, nos trae alegría y consecuentemente el gusto de vivir.

R- Grrr, creo que te contradices, mi Santias. Primero dices que no debemos educar para ser trabajadores; y después dices que el trabajo trae alegría ¿Ton´s?

S- No me contradigo, puede ser que no me exprese bien, pero la propuesta es clara; eduquemos para construir personas integras e integrales, ciudadanos completos, pensantes, que asuman su destino y decidan sobre sus acciones después de razonar. Una persona que es capacitada técnicamente para realizar una tarea, con un margen mínimo de libertad, generalmente será una persona infeliz y frustrada, una persona que es educada para razonar, resolver problemas, asumir sus decisiones y decidir sobre su camino; normalmente será una persona feliz.

R- Guarraguauuu, creo que ya entendí; no está en trabajar o no el encontrarse con la felicidad, sino en la libertad y capacidad para conducir uno su vida de manera tal que el trabajo sea solo un ingrediente que enriquece el vivir, y no un destino.

S- Ahora si agarraste la onda, perro; en esencia la propuesta es, a través de la educación, desarrollar el potencial de cada persona para que, a través del razonamiento, ejerza su libertad de ser y elija como quiere vivir, para poder alcanzar la plenitud. Si se equivoca, aprende y corrige, si acierta, se alegra, y así, mediante el razonamiento y su derecho a decidir para sí, va viviendo y construyendo una vida plena que le permite alcanzar la felicidad…

R- Guauuu, teniendo entonces, ciudadanos pensantes, capaces de ser felices, la defensa de la república será resultado natural de esa capacidad de razonar.

S- Así lo veo, mi Rufo… ¡Así de sencillo!

Un saludo, una reflexión.

Santiago Heyser Beltrán

Escritor y soñador

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