Noticias Destacadas
Inicio / Noticias / Hagamos cosas diferentes
Hagamos cosas diferentes

Hagamos cosas diferentes

Si hacemos lo mismo, pues va a resultar lo mismo…

Una de las reflexiones o pensamientos más populares de Albert Einstein es el de: “Locura es esperar resultados diferentes haciendo lo mismo.” ¡Y tiene razón!, por eso llama mi atención que nuestras estrategias de apoyo al campo mexicano, sigan las mismas pinches reglas de hace años y que para lograr impulso, la gente, las organizaciones, los ejidos, las comunidades, los grupos, las organizaciones y las instituciones, tengan que esperar que se abran la “ventanillas” de las secretarías de estado, para que en función de reglamentos que se sustentan en los presupuestos, se presenten los proyectos para obtener apoyo y/o financiamiento… ¡Estamos al revés!, en lugar de que los servicios institucionales de la burocracia estén en función de la producción de alimentos; la producción de alimentos se constriñe a las políticas y reglamentos de la burocracia con un agravante; la naturaleza y el clima no entienden de pendejadas.

¿Qué nos queda?: seguir siendo un país de tercer mundo con un deterioro social y económico creciente, camino a la extinción, o hacer cosas diferentes.

Hoy México y el mundo necesitan un modelo socioeconómico alternativo que privilegie el humanismo, permita acceder a una vida digna con un trabajo de ocho horas y garantice una alimentación sana y suficiente; para ello es necesaria la transformación agroindustrial de cada estado de la República, soportada por un programa complementario de educación orientado a la inclusión, a la formación humana y a la capacitación técnica como estrategia para el desarrollo social, la autosuficiencia alimentaria y el combate a la pobreza a través de la organización comunitaria “inteligente” con orientación hacia un modelo de Economía Solidaria.

La caída del Producto Interno Bruto (PIB) en México, la quiebra del modelo socio económico a nivel mundial, así como el crecimiento poblacional asociado al deterioro de los recursos naturales; afectan la vida y la organización comunitaria así como la integración familiar y social, demandando modelos innovadores y alternativos como el aquí propuesto; soportados por instituciones que reconociendo la globalización, tengan un enfoque nacionalista con énfasis en la persona y su cultura.

Agroindustrias Estatales constituye un camino para la generación de empleo e ingreso, con un enfoque humanista y de justa distribución de la riqueza.

Obvio, las cosas no van a pasar solas, por ello, el éxito de la propuesta estriba en el total apoyo del gobierno en cada estado y en la coordinación y apoyo de las secretarías y el trabajo operativo organizado desde la Secretaría de Desarrollo Social y Humano (SEDESHU) con la participación de sus estructuras regionales y el soporte de las Direcciones de Desarrollo Social (o Rural) Municipales.

Entendamos: Los años 50´s (6.3%), 60´s (6.6%) y 70´s (6.4%) tuvieron un crecimiento del PIB mayor al 6% En los 70´s se acaba el apoyo técnico institucional al campo y empieza el declive. La Revolución Verde (monocultivo), trajo el uso de agroquímicos, problemas de plagas y un enfoque monetarista que sacrificó los ecosistemas y las vocaciones locales a cambio de volúmenes crecientes de producción. En adición, no olvidemos, el milagro mexicano (1940-1970) tuvo como base políticas públicas con una visión nacionalista sustentada en instituciones al servicio de la República. Y ojo; no olvidemos que la política agraria durante el “milagro mexicano” tenía como eje la autosuficiencia alimentaria, no el mercado. Y ¿qué me dicen del modelo Neoliberal?, el que  parte de una visión economicista: Si es más barato en otro lado, no lo produzcamos ¡Importemos!… Pues que el resultado es obvio: la dependencia alimentaria o pérdida de la autosuficiencia alimentaria… agravada por el control de patentes y el manejo genético de semillas de empresas trasnacionales, que deja en estado de indefensión y dependientes a países del tercer mundo, en adición a riesgos de salud.

Es, por lo expresado, urgente construir una nueva filosofía del campo que comprenda que: un pueblo que no produce sus alimentos, no es un pueblo libre.

El panorama es negro: la caída del modelo Neoliberal ha conllevado la quiebra de países como Grecia y España, entre otros, con la consiguiente pérdida de soberanía, el encogimiento de sus mercados y el quebranto de poder adquisitivo a nivel mundial. Y como consecuencia natural, el desempleo y la pobreza. Por eso es necesario construir una institución (Agroindustrias Estatales) que, acorde a la realidad local y globalizada, sustente y fomente la producción agropecuaria y la economía de la sociedad rural en México, para enfrentar los retos de la competencia internacional y las pandemias que el futuro anticipa… ¡Así de sencillo!

Santiago Heyser Beltrán

Escritor y soñador

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*

Scroll To Top
  • Facebook
  • Google+
  • Twitter
  • YouTube