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Invasión, no inversión extranjera

Invasión, no inversión extranjera

Hablando en serio

“Invasión, no inversión extranjera”

Uruapan, Michoacán, 20 de julio del 2013

Los japoneses se detuvieron, el inspector de Conagua se adelantó para indicar a la ingeniero que no podía caminar delante de ellos; en su cultura la mujer va siempre atrás…

No tengo duda, en lugar de tomar el camino del esfuerzo y del trabajo con una visión nacionalista, el gobierno mexicano decidió entregar la plaza optando por la inversión extranjera… De la misma forma que por corruptos y por presiones del extranjero hemos decidido entregar nuestra riqueza petrolera al inversionista extranjero, restituyéndoles así el daño, que desde su óptica, les causó Lázaro Cárdenas del Río al nacionalizar el petróleo mexicano. En política económica hemos decidido ser dependientes tecnológicos y marcar el destino de los mexicanos para que, salvo algunos “afortunados” que van a trabajar de capataces con el título de gerentes, explotando a sus conciudadanos, las mayorías trabajemos para extranjeros en nuestra propia tierra, dentro de un modelo socio-económico que se caracteriza por volver al esclavismo a través del trabajo asalariado.

Pero eso no es lo peor, lo peor, desde mi punto de vista, es que a través de la “inversión” y del capital, la estrategia contempla quitarnos nuestra identidad, como una táctica de sojuzgamiento, en otras palabras, nos quieren quitar lo mexicanos, para volvernos masa y renacer así las peores prácticas del capitalismo salvaje que en esencia anula al ser humano en beneficio de la generación de ganancias. Y como estrategia de colonización que implica imposiciones culturales para quitar cohesión y convertir en  “muchedumbre” a un pueblo. Esto equivale a la extinción que practicaron los israelitas para “tomar” Jericó, es decir, aniquilar al pueblo diferente, al pueblo conquistado, para evitar en el futuro revueltas o revoluciones; de ahí la urgencia de defender lo “nuestro” y cuidar a nuestra cultura y a nuestro pueblo defendiendo nuestra identidad, nuestras tradiciones, nuestra lengua y nuestra historia. Se puede convivir sin tener las mismas ideas, opiniones y creencias. Lo importante es que nadie nos falte el respeto y no perder nuestra identidad nacional ni la dignidad, menos en nuestra tierra.

Una pequeña anécdota de la vida en Londres: Un musulmán devoto detiene un taxi. Una vez sentado, le pide al taxista que apague la radio para no oir música, tal cual lo prescribe su religión y porque en tiempos del Profeta no había música y menos música occidental que es la música de los infieles.

El chofer del taxi educadamente apaga la radio, se baja del auto, se dirige a la puerta del lado del pasajero y la abre. El árabe le pregunta: -Qué está haciendo? El taxista responde: -En el tiempo de su Profeta no había taxis, por eso bájese y espere que pase un camello que lo lleve.

¡No!, defender lo nuestro no es ser mal anfitrión, en cambio perder nuestra identidad y nuestra cultura si es ser mal mexicano.

Concluyo el presente artículo con una reflexión que a pesar de que me ha llegado repetidas veces por internet, cada vez que la recibo me hace pensar sobre nuestro México del siglo XXI: El 2 de febrero de 1905 nació en San Petersburgo la filósofa y escritora estadounidense (nacida rusa) Alissa Zinovievna Rosenbaum, más conocida en el mundo de las letras bajo el seudónimo de Ayn Rand, y fallecida en marzo de 1982 en New York ¡Nunca más oportunas las palabras de la autora!:

“Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra tí; cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto-sacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada.” Ayn Rand (1950)

Es fin de semana, el Morelia le ganó a los Gallos y el Atlas obtuvo milagroso empate en Tijuana, del juego de México contra la potencia que es Trinidad y Tobago nada se,… esa es nuestra realidad impuesta. Ahora regresemos a nuestra vida de zombis como ciudadanos, a comer como hambreados, a tomar como borrachos, a sentarnos horas, enajenados frente a la tele y a sentirnos muy machos mentándole la madre al Presidente; mientras los partidos políticos se pelean por presentar la propuesta más entreguista sobre nuestro petróleo y así obtener la bendición de USA para decidir quién “gobernará” México, bajo la dirección gringa, obviamente, a partir del 2018.

Santiago Heyser Beltrán

Escritor y soñador

 

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