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La comida de los mexicanos

La comida de los mexicanos

Santiago y el Rufo

“La comida de los mexicanos…”

 Primero definamos. Lo Rural: es donde se producen los alimentos.

R- Guauuu, mi Santias, vi que el fin de semana volviste a tocar el tema de la soberanía a partir de la producción de alimentos, cuando hasta los perritos sabemos que muchas veces es más barato importar los alimentos, sea el trigo de Tailandia, el maíz de Arkansas en USA o el arroz de Vietnam.

S- Así es, mi ínclito canino, y la razón es sencilla: ¿qué pasa con la población rural de México si importamos los alimentos?…

R- Guauuu, pues que compran sus alimentos más baratos…

S- ¡Muy bien, perro!, ahora dime: ¿con que dinero compran sus alimentos?

R- Auuu, pues,… pues,… pues con el que ganan trabajando como peones.

S- Podríamos seguir y te preguntaría: ¿Cuánto gana un peón en el campo mexicano, suponiendo que todos tienen trabajo?, y terminaríamos concluyendo que precisamente ahí está el problema, que el diseño del modelo, lleva a nuestros compatriotas de la sociedad rural ¡Irremediablemente a la pobreza!,… y peor aún: lleva a México a la dependencia alimentaria, es decir, a depender de los intereses y políticas de otras naciones para poder alimentar a nuestro pueblo, con lo que nos volvemos subordinados política y económicamente, ya que no necesitas de mucha inteligencia para entender que quién produce los alimentos para un pueblo, tiene el poder; el poder sobre la vida y la muerte, por lo que puede amenazar, chantajear o sobornar a las autoridades mexicanas, como en los hechos lo están haciendo los Estados Unidos y las instituciones financieras mundiales como el Fondo Monetario Internacional –FMI- y el Banco Mundial –BM-.

R- Guauuu, ya me espantaste, mi Santias.

S- No es la intención espantar, perro, ni a ti ni a nuestros pacientes lectores, pero no lo puedo evitar, la consecuencia inevitable de las políticas y estrategias que hoy seguimos en México, es la dependencia, la pérdida de soberanía y la pobreza (ya tenemos más de 53 millones de pobres, nuevo record), lo que nos convierte en el ideal de la llamada “Aldea Global”, un modelo mundial dominado por una oligarquía que por sobre los Estados y sus gobiernos “soberanos”, decide el destino de la humanidad mientras se enriquece y se enriquece,… y se enriquece, hasta que el modelito les explote en las manos con una revolución mundial que traerá hambre y muerte; para empezar de nuevo un ciclo de recomposición,… para luego devenir en el abuso y la explotación de nuevo… Porque las crisis nos sacuden, pero no cambian la naturaleza humana, a menos que hagamos un esfuerzo consciente por cambiar, y eso lo podemos hacer desde hoy,… si queremos.

R- Auuu, ¿y cuál sería el camino, mi Santias?

S- En mi opinión, primero reconocer que somos una sociedad de personas, no de ganancias, ni de tecnología, ni de utilidades. Reconocer nuestra humanidad y a partir de ahí reconocer principios de projimidad, es decir, de corresponsabilidad con el prójimo reconociendo que somos uno, que la humanidad, como el cuerpo humano que está formado por millones de células, está formada por millones de individuos, pero que siendo muchos, somos uno, la raza humana, que a su vez forma parte de un todo, El Universo.

R- Grrr, ¿no está eso muy esotérico, mi estimado Santias?

S- Depende como lo quieras ver, perro, o más aún, depende de si reconocemos nuestra verdadera naturaleza y aceptamos que somos cuerpo y espíritu. Sin meterme en cuestiones religiosas, no necesito de mucha sabiduría para reconocer que soy algo más que carnita, lo intuyo, lo vivo y lo siento. Si me quedo en que solo soy cuerpo y que después, al morir desaparezco, entonces reconocería que soy desechable y no tendría más valor que una mosca o un gato, lo que me llevaría a interesarme solo por el tener y el “confort” momentáneos, aún a costillas de mis semejantes, por lo que, preocuparme por los demás sería inútil e idiota, es decir, si nos consideramos solo cuerpo, la chamba racional sería la de sicario, la de explotador o la de político, para vivir de los demás y sin esfuerzo, y el camino de vida sería buscar placer y comodidad con el menor esfuerzo.

R- Guau, te agradezco que hayas usado de ejemplo un gato para no herir susceptibilidades; y ya veo el punto: si Uds. no reconocen su humanidad, el destino es el caos, ya que regresaríamos a la ley de la selva donde al pez grande se come al chico y punto.

S- Por eso la necesidad de reconocer el derecho de todos, aún los de la sociedad rural, para vivir con dignidad de su trabajo; para que a partir de ese derecho, el campo se revalore en función de una estrategia integral que como objetivo nacional tenga la soberanía alimentaria, es decir, que México produzca sus alimentos, para, con esa base reconstruir la república. En otras palabras, debemos reconocer a cada mexicano como persona con derecho a vivir con dignidad, reconstruir lo rural, dejar de ver el campo como empresa y reconocer que el objetivo primero es producir los alimentos de TODOS los mexicanos… ¡Así de sencillo!

Un saludo, una reflexión.

Santiago Heyser Beltrán

Escritor y soñador

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