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La Vida

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Uruapan, Michoacán, 24 de julio del 2016

No deja de sorprenderme la cantidad de tonterías que hacemos actuando como si fuéramos eternos, cuando no lo somos.Santiago_Heyser_ElOportuno

Viendo el programa: Maravillas del Universo, de la BBC de Londres, quedé impactado con el tema de la atmosfera; la fragilidad de una capa de gases que permite la vida gracias a una composición balanceada que le es indispensable al ser humano para poder vivir; lo que debería llevarnos a la reflexión obligada del cuidado que deberíamos tener con ella, al margen y con la consciencia de que a pesar de la acciones para proteger que tengamos con la atmosfera y el medio ambiente, nuestras vidas y las de todo ser vivo en el planeta, penden de un hilo.

Menos de 20 Kms. forman la Tropósfera, después sigue la Estratósfera que con el ozono como base nos cubre y protege de radiaciones y de los rayos ultravioleta, finalmente gases variados forman la Mesosfera, en donde la vida no existe y se tienen temperaturas de menos 90 grados centígrados, congelación total; en otras palabras, la zona respirable es de menos de 10 Kms. (en el Everest, la montaña más alta de la tierra que tiene 8,848 Mts. de altura, respirar es toda una proeza), y esta puede fácilmente desaparecer si se sobrecalienta la tierra, si los vientos solares penetran la atmosfera terrestre, si disminuye la gravedad terrestre, lo que daría volatilidad a la atmosfera que simplemente se iría al espacio o simplemente si la envenenamos con nuestras emisiones contaminantes que convierten el aire en gases irrespirables, como en la cd. de México… Así es, para que la vida en el planeta tierra termine solo necesitamos que el crecimiento del sol al volverse con el tiempo una estrella gigante roja antes de colapsar, nos achicharre, un pequeño cambio en la órbita de la tierra alrededor del sol, pérdida de masa de la tierra por un cataclismo, el impacto de un meteorito de buen tamaño (lo que ya sucedió) o como diría Einstein, la infinita estupidez humana que para obtener beneficios económicos a corto plazo, pone en riesgo el medio ambiente que sustenta la vida; en otras palabras, es un sinsentido la forma en la que estamos viviendo que tiene por sostén y motivación un modelo de consumo que depreda el planeta y que obliga a construir un modelo de esclavitud moderna para poder bajar costos y ser “competitivo”; como también es tonta la manera de relacionarnos en donde poco a poco, en esa necesaria competencia para sobrevivir, el prójimo se vuelve desechable y todo valor ético o moral pasa a segundo término ante la necesidad de tener, poseer, controlar y sojuzgar para acceder a los recursos, cada día más escasos (nos los estamos acabando), en este nuestro planeta donde hemos construido forma de convivencia antinaturales que privilegian la ganancia y el tener sobre el respeto a la vida y a las personas.

Así es, el destino de cada ser humano es la muerte, por lo que debería ser un objetivo vivir a plenitud este tiempo que llamamos vida y con ello en mente, cuidando el planeta y a  nuestros semejantes, hacer lo correcto ¡Pero no!, lo que hemos hechos es construir un modelo de convivencia socio-económica que atenta contra la vida al tener como base un modelo de consumo al infinito para mantener operando las empresas y plantas productivas que generan los empleos que dan vida a la economía de consumo que en un círculo vicioso obliga a depredar el planeta para obtener las materias primas de miles de artículos que no tienen por objeto el sostenimiento de la vida ni el cuidado del planeta, pero que sirven para mantener un sistema económico que nos deshumaniza y nos convierte en consumidores a unos pocos y cada vez menos y en productores, obreros esclavizados que aumentan en cantidad ante la necesidad imperiosa de sobrevivir con empleos mal pagados y en muchos sentidos inhumanos; y lo más grave, para sostener esta sinrazón hemos diseñado un modelo educativo para nutrir la planta productiva destructora, cancelando como políticas públicas acciones inteligentes para cambiar el modelo y retomar como objetivos la dignidad humana y la conservación del planeta, esto como compromiso ético para con las futuras generaciones y como un acto de inteligencia y generosidad con la vida que día con día ponemos en riesgo ante nuestra estupidez, necedad y egoísmo sin límite… ¡Así de sencillo!

Un saludo, una reflexión.

Santiago Heyser Beltrán

Escritor y soñador

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