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Las panaderías ante la reforma fiscal: cierres, despidos, ambulantaje…

Las panaderías ante la reforma fiscal: cierres, despidos, ambulantaje…

Por Juan Carlos Cruz Vargas

A seis meses de su puesta en marcha, la reforma fiscal ya dejó un panorama desolador en algunos comercios populares. Es el caso de las panaderías, donde algunos establecimientos ya empiezan a bajar sus cortinas y, en el mejor de los casos, se refugian en la informalidad.

De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Panificadora y Similares de México (Canainpa), la aplicación directa del Impuesto Especial sobre la Producción y Servicios (IEPS) al pan dulce ya tuvo sus primeras consecuencias:

“Afectó el consumo de manera severa ya que, en la panadería mexicana, 75% del pan que se vende se ubica en zonas deprimidas económicamente, donde viven los cinco deciles más bajos de la población, es decir, que viven con menos de cinco salarios mínimos”.

La reforma fiscal planteó un IEPS de 8% para alimentos como cereales, chocolates y con azúcar adicionada, además de incrementar un peso por litro en los refrescos y bebidas azucaradas, con el objetivo de “disminuir el consumo de estos productos causantes de la obesidad y enfermedades crónicas como la diabetes”.

Eso sí, Hacienda no distinguió al aplicar el impuesto entre las grandes empresas como Bimbo (que abarca a su propia marca y otras como Marinela, Lara y Lonchibón, caracterizados por sus productos altamente industrializados), y establecimietnos populares como las panaderías.

Los efectos para las panificadoras son los siguientes:

Un desplome de 15% en las ventas en los más de 45 mil negocios de este tipo; el cierre de 5% de estos comercios tradicionales, despido de personal, así como un mayor ambulantaje.

El director general de Canainpa, Jonás Murillo González, lamentó que este sector, generador de medio millón de empleos directos, tenga afectaciones por el IEPS, y recalcó que “más lacerante es ver que al que no tiene, literalmente, se le quita el pan de la boca, entonces esa es nuestra queja. Nosotros no nos quejamos porque haya que pagar impuestos”.

Luego explicó que el consumo de pan en México al año asciende a unos 33 kilogramos por persona, algo que calificó como “muy bajo” si se compara con Alemania, cuya población consume 110 kilos; mientras que en España se consumen 88 kilos por persona al año.

No obstante, México ocupa los primeros lugares en obesidad y en personas que padecen diabetes.

Riesgo sanitario

El asunto es que si bien algunos panaderos decidieron cerrar sus negocios por el elevado precio de los insumos, y porque la gente ya casi no acude a comprar conchas, teleras, cuernos, bolillos, gendarmes, hojaldras, bigotes, panqués y cuernos, otros comerciantes optaron por el ambulantaje.

“La informalidad en el comercio del pan lo que detona es peores salarios, peor calidad de vida, mucho más riesgo sanitario que, en el fondo, nos cuestas más, aunque suena un poco absurdo el comprar un pan muy barato, te puede salir mucho más caro. ¿Por qué?, porque al final de ese pan nadie está pagando impuestos”, alertó Murillo González.
La Canainpa aseguró que esta situación daña a todos, “pues ha bajado el consumo, debido a que el promedio de la bolsa de pan oscilaba entre 15 y 20 pesos, ese era el consumo habitual”.

Según sus estudios, la población de menor recurso consume 25% de todo su ingreso en pan y tortilla.

Al final del día, señaló el director del organismo, “estamos hablando de que el apartado nutricional de esa población sí se verá severamente afectado en los próximos años, y definitivamente estará afectando lo que es la industria.

“Más recomendables que Bimbo”

De acuerdo con las radiografías elaboradas por la organización el Poder del Consumidor, los productos Bimbo tienen cantidades exageradas de azúcar, grasa, harina y sodio y más de cinco ingredientes manejados en su industrialización.

Es el caso de los Roles de Canela (de dos piezas), los cuales contienen harina de trigo, azúcar, uva pasa (7%), jarabe de maíz, aceite vegetal, jarabe de maíz de alta fructosa, huevo, gluten de trigo, alcohol etílico (1%), levadura, margarina, propilenglicol, mono y diglicéridos de ácidos grasos.

Además de ésteres de poliglicerol de ácidos grasos, estearato de potasio, glicerol, canela (0.4%), sal yodada, monoglicéridos destilados, fosfato monocálcico, cloruro de amonio, propinato de calcio, ésteres de ácido diacetil tartárico, enzimas, ácido sórbico, vitaminas y minerales (vitamina B1, vitamina B2, vitamina B3, hierro), ácido ascórbico, acidocarbonamida y lecitina de soya.

Es decir, 33 ingredientes en total. Los especialistas del organismo recomiendan no consumir esos panecillos de manera regular y mucho menos para los niños, pues “aunque aparenta ser un pan de dulce ‘tipo casero’, es un producto ultraprocesado alto en azúcar, grasa, sal y calorías (con 386 calorías por paquete)”.

Otro caso es el de las Donas Bimbo, en su presentación de cuatro donas azucaradas.

Aquí la situación empeora, ya que es un producto ultraprocesado, alto en azúcar, grasa y sodio, y de bajo o nulo valor nutricional.

“Un dona casera se limita a cinco o seis ingredientes (harina, leche, huevo, azúcar, levadura y mantequilla), pero las de Bimbo contienen 29 ingredientes en total”, según alertó el Poder del Consumidor.

Dentro de la bolsita verde, con la imagen de las pequeñas donas bañadas en azúcar y el “Osito Bimbo” sonriente, existen grandes riesgos en su ingesta diaria, como padecer obesidad, síndrome metabólico y diabetes, de acuerdo con el Poder del Consumidor.

En ambos casos, la organización recomienda consumir el pan elaborado en panaderías, donde la forma de elaborar el producto es tradicional, sin tantos conservadores.

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