Noticias Destacadas
Inicio / Corrupción México / Mi Ejército Mexicano
Mi Ejército Mexicano

Mi Ejército Mexicano

Hablando en Serio

“Mi Ejército Mexicano”

Uruapan, Michoacán, 23 de enero del 2016Santiago_Heyser_ElOportuno

Desde que supe que el Rey David mandó al frente de batalla a Urías, esposo de Betsabé, para que este muriera y así ocultar el embarazo de ella en el lecho real; concluí que poner al ejército bajo el mando de un hombre es mala idea.

Aprovecho que la semana pasada se celebró el día del Ejército para hacer una propuesta que rescate la institución para respeto y beneficio de sus integrantes y para qué: En lugar de ser una carga y un riesgo, nutra a la República.

¿Qué pasa con el ejército mexicano?, manchado por el asesinato impune de los estudiantes del TEC de Monterrey, por los muertitos de Tlatlaya, por la ceguera en los retenes de Michoacán, en donde pasaban como “Pedro” por su casa los tráileres Templarios que llevaron miles de toneladas de minerales a puerto (donde aduaneros y federales tampoco vieron nada raro) para intercambiarlos por precursores chinos para elaborar drogas, ello en adición a la nube de dudas que pesan sobre el 27vo. Regimiento envuelto directa e indirectamente, por acción y/u omisión en la desaparición de los 43 jóvenes de Ayotzinapa, que no estaban estudiando en Iguala, sino que fueron a cometer delitos y secuestrar camiones… ¿Qué pasa con ese ejército que no ha clarificado suficientemente la relación de sus mandos con el ex Alcalde Abarca -¿por qué le apoyaron con terrenos para construir un centro comercial (Plaza Tamarindos)?-? Pues pasa, en mi opinión, que tiene un defecto institucional, tiene como Comandante Supremo a quien es nombrado Presidente de la República… ¿Y dónde está lo malo de que el Ejercito esté bajo el mando de un hombre?, respondo: que al igual que el Rey David, ancestro de Jesús, para respaldar sus pecados y pasiones usó al ejército para fines personales; la dependencia del ejército mexicano bajo el mandato del Presidente de la República, nos deja ante el riesgo de que: cuando el Presidente de México no sea un hombre inteligente y honesto, el ejército siga órdenes de un pendejo, de un corrupto o de un pendejo y corrupto.

¡No!, no  me malinterpretes estimado lector, no estoy en contra del ejército, de hecho mi posición es exactamente la contraria: ¡Debemos cuidar el ejército mexicano todos!, lo que no significa que esté de acuerdo o avale los abusos, delitos y tropelías que cometen los soldados por “Órdenes Superiores”. Me explico; tenemos años en que el ejército mexicano, en esta guerra idiota implementada desde la presidencia de la República, se alejo del marco constitucional y cambió sus prioridades para atender labores de policías y combatir el delito del crimen organizado y desorganizado; al hacerlo se ha manchado el ejército cometiendo tropelías como las señaladas en el primer párrafo, pero más importante, se ha alejado de sus deberes respecto a la salvaguarda de la República, al grado que hoy, ante el silencio cómplice de los altos mandos de las Fuerzas Armadas, tenemos que cambiar, no solo la Constitución, sino el mismito Himno Nacional, me explico: ¿Qué sentido tiene la estrofa que dice: Mas si osare un extraño enemigo, profanar con su planta tu suelo…Cuando nuestros estultos legisladores autorizan al capital extranjero a disponer (invadir) de tierras y de derechos de agua de los mexicanos para realizar las explotaciones de recursos energéticos que sean de su interés? Y enfatizo, de su interés, porque no son del interés nacional; ya que estos contratos o concesiones se otorgarán a inversionistas y empresarios nacionales y extranjeros en función del interés económico (ganancia) que represente para ellos cada oferta o subasta de derechos sobre reservas probadas o en exploración de recursos energéticos. En otras palabras, por encima del derecho a la propiedad de mexicanos, se legisló para que interesados en la explotación de recursos energéticos, con el objetivo de obtener ganancias, obtengan derechos sobre recursos nacionales propiedad de mexicanos.

¡En fin!, el punto es que un ejército que no defiende la soberanía nacional en donde parte importante es la soberanía energética, que ante la, en mi opinión, premeditada quiebra de Pemex nos deja en estado de indefensión operativa en la extracción, procesamiento y distribución de energéticos, guarda silencio cómplice, es un ejército que perdió rumbo y no es útil a la República ¡Pero ojo!, el problema no está en el ejército, ya que desmantelarlo o desprestigiarlo enfrentándolo con su propio pueblo sería dejar a este en estado de indefensión. El problema es que al depender de un Comandante Supremo que llega al poder con elecciones trampeadas (lo afirmo), el ejército queda bajo el mando de gente deshonesta, por lo que deja de cumplir su misión republicana y se convierte en un instrumento de quienes ostentan el poder, en beneficio de intereses particulares, de grupo o de mafiosos incrustados en el gobierno y en la política.

¿Cómo, ante esta realidad, podemos proteger a nuestro ejército y retomar el camino republicano en beneficio de La Patria?, en mi opinión legislando para que, en tiempos de paz, el Ejército Mexicano reporte al Senado y no al Presidente (ante una declaración de guerra, el Presidente en automático se convertiría en Comandante Supremo); quitando así de un plumazo el uso personal y abusivo de las instituciones de la República, protegiendo a nuestro ejército de las pasiones y debilidades de quién ocupe la silla presidencial, para que pueda cumplir con su Misión y los objetivos nacionales que le dan vida y vigencia: la soberanía y la seguridad nacional… ¡Así de sencillo!

Un saludo, una reflexión.

Santiago Heyser Beltrán

Escritor y soñador

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*

Scroll To Top
  • Facebook
  • Google+
  • Twitter
  • YouTube