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Pobres hijos de padre rico

Pobres hijos de padre rico

Pobres hijos de padre ricoSantiago_Heyser_ElOportuno

Cuando leí: “Padre rico, padre pobre”, de Robert Kiyosaki; tomé partido, estaba yo del lado del padre pobre por ser más humanista.

Padre rico, padre pobre, narra la historia de un individuo que fue formado en dos etapas de su vida por diferentes “padres”, una en la que el padre era trabajador y vivía de su salario y otra en donde el padre era emprendedor y vivía de sus negocios. En lo personal estoy del lado del emprendedurismo y no del trabajo subordinado al que hoy percibo como un modelo de esclavitud moderna, ya que trabajar como hombre independiente y libre me parece más coincidente con nuestra naturaleza de seres libres y como un camino procedente para tener una mejor vida,… sin embargo, la riqueza como objetivo de vida la veo tan lejana a nuestro propio valor de personas, que me parece un sinsentido orientar vida, tiempo y esfuerzo para hacer dinero; por ello, si me dan a escoger respecto a las enseñanzas que me gustaría transmitirles a mis hijos, sin duda me inclinaría por las del padre pobre y no las del padre rico, por una sencilla razón; mi aspiración como padre, es que mis hijos alcancen su propia plenitud como personas, para que así conquisten la felicidad en sus vidas; lo que nada tiene que ver con el dinero o la riqueza.

Esto viene a colación porque de forma coincidente con las reflexiones compartidas en mi artículo: Como anular a una persona… Cito: “Con el título “Como anular a una persona”, escribe Ana Cristina: “El peor daño que se le hace a una persona es darle todo. Quién quiera anular a otro solo tiene que evitarle el esfuerzo, impedirle que trabaje, que proponga, que enfrente los problemas (o posibilidades) de cada día, que tenga que resolver dificultades.”, me encontré con dos publicaciones que hacían referencia al tema de los hijos de rico que lo tienen todo; una la carta de Álvaro Obregón, Presidente de México, a su hijo que cumplía la mayoría de edad, cito: “Mi querido hijo Humberto: Este día reviste gran trascendencia en tu vida porque marca la fecha en que llegas a la mayoría de edad, produciendo este acontecimiento la transición de mayor importancia en la vida del hombre. Hoy asumes, por ministerio de la ley, el honroso título de ciudadano y te substraes de la patria potestad que a tu padre ponía en posesión de la dirección de tus actos; asumes por lo mismo, toda la responsabilidad de tu futuro, sin que esto signifique -por supuesto- que yo me considere relevado de la constante obligación que los padres tenemos para aconsejar y apoyar a nuestros hijos. Y he querido, con motivo de esta fecha, darte algunos consejos derivados de los conocimientos adquiridos con mi experiencia y con el conocimiento del corazón humano, que la intensidad de mi vida me ha permitido adquirir y del privilegio que del destino he recibido al permitirme actuar en todas las clases sociales que integran la familia humana.

…Tú perteneces a ese grupo de ineptos que integran, con muy raras excepciones, los hijos de personas que han alcanzado posiciones más o menos elevadas, que se acostumbran desde su niñez a recibir toda clase de atenciones y agasajos, y a tener muchas cosas que los demás niños no tienen y que van por esto, perdiendo la noción de las grandes verdades de la vida y penetrando en un mundo que lo ofrece todo sin exigir nada, creándoles una impresión de superioridad que llega a hacerles creer que sus propias condiciones son las que los hacen acreedores de esa posición privilegiada.

… De todas estas verdades, solamente pueden librarse los que, teniendo un espíritu superior, llegan a constituir las excepciones de las reglas que siempre se refieren a los casos normales. Si tú logras constituir una de esas excepciones, tendrás que aceptar que has sido un privilegiado del destino, logrando así para honor tuyo y satisfacción de tu padre, librarte de los precedentes establecidos y podrás crearte una personalidad propia, cuyo mérito lograrás sin esfuerzo que todos reconozcan.” Gral. Álvaro Obregón. La otra, el artículo: “Ocho magnates que no dejarán nada (o casi) a sus hijos.” En donde Warren Buffet y Bill Gates, entre otros, señalan que en un acto de amor, su herencia no será para sus hijos, pues pretenden que cada uno haga su vida con su propio esfuerzo y así, a través del trabajo y el esfuerzo alcancen su propia plenitud y éxito. ¡Lo comparto!

Aprovecho el presente, para mandarle un abrazo en nuestro día de Santo a mi hijo Santiago… ¡Así de sencillo!

Santiago Heyser Beltrán

Escritor y soñador

 

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