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Precisiones sobre Los Maistros

Precisiones sobre Los Maistros

Santiago y el Rufo

“Precisiones sobre Los Maistros”

No pretendo poseer la verdad, pero si despertar a mis amables lectores del marasmo social que vivimos.

R- Auuu, que bueno que no te crees poseedor de la verdad, mi Santias, y mejor que lo aclares, porque a veces escribes como si tu verdad fuera única; tal es el caso del artículo dominical titulado: “Los Maistros”

S- Lo sé, perro, me tundieron por Internet con críticas a mi crítica, lo que de entrada me da gusto; primero por tener un auditorio pensante e interesado y segundo, porque me permite hacer precisiones: primero, hago diferencia entre “Maistro” y maestro, y aunque ya la había señalado, para quienes no me habían leído explico: Maestro es el que está en las aulas enseñando, “Maistro” el que, sin importarle derechos ajenos, con violencia y actos vandálicos mancha sus protestas quitándoles legitimidad al lesionar a terceros inocentes con un intención utilitaria de presionar o chantajear al gobierno. Esto es importante porque mis cuestionamientos no son a los maestros que desde sus trincheras cuestionan la mal llamada Reforma Educativa, que de educativa no tiene nada y a la que personalmente le cuestiono no tocar el fondo el problema educativo nacional: La corrupción y el de no educar a los mexicanos para ser ciudadanos libres, creativos y pensantes.

R- ¿Y respecto al pago de los maestros?, se que recibiste cuestionamientos por escribir que deben ganar menos que los empresarios: Como ejemplo, te escriben: “Santiago, dices que un funcionario (maistro) no debe ganar mucho porque viene del dinero del pueblo… no debe ganar como patrón sino como empleado… ¿Y en la iniciativa privada si vale? ¿No es inmoral tener super fortunas y super masas de empobrecidos?  ¿No es inmoral que los empresarios con sus hábiles contadores reduzcan virtualmente las utilidades para repartir migajas a los empleados,… siendo esto legal?

S- Sin duda estoy en contra del abuso en el lucro y de las trampas “contables” para evadir responsabilidades fiscales; lo que no justifica a los “maistros” para exigir ventajas abusivas o de plano inmorales. El sueño sería que todos hiciéramos el mismo esfuerzo y ganáramos lo mismo, mi Rufo, mucho o poco. Sin embargo esto no es posible, por eso la aspiración es que se pague con justicia y que quien tiene negocio aspire a una ganancia justa, no abusiva ni leonina. Ahora bien, en esa lucha por tener más que los demás y ganar más; las luchas sociales de líderes, grupos y sindicatos han tomado ventaja de la corrupción y debilidad de autoridades y gobernantes, los que, para evadir problemas o tener “aliados”, han entregado bienes públicos o cooptado liderazgos con dinero del pueblo, lo que es corrupción; pero no solo del funcionario o gobernante que entrega lo que no le pertenece, también es corrupción del grupo, organización o sindicato que recibe la prebenda o el cochupo, lo que convierte en ilegítima su lucha o la “conquista sindical” recibida. Por eso señalé: no es posible que un sindicato lucre obteniendo más de lo que recibe quienes pagan sus beneficios o prebendas, que en el caso de organizaciones o sindicatos dependientes del Estado o de los gobiernos, es el pueblo de México.

Pero ojo, el problema es más profundo que la simple corrupción de organizaciones y autoridades: Hoy en México, de manera irresponsable y triste, los educandos van por el “papel”, por el título que certifica nada, porque todos sabemos que hoy un título o certificado, obtenido dentro de un sistema cuya misión es “sacar” educandos a la calle, sin la certeza de que van avalados por conocimientos, de nada sirve. Entendamos, los mexicanos no podemos aspirar a ser una nación libre si construimos, a través de una educación limitada, carente de imaginación y chambista, ciudadanos obedientes y manipulados. Para mí, el despertar del intelecto del educando debe ser el objetivo primero de cualquier maestro. Viéndolo desde el punto de vista de la educación pública, el construir ciudadanos pensantes y críticos debería ser la meta; para así construir, con ciudadanos de hecho y derecho, una nación fuerte que pueda aspirara ser soberana.

R- Auuu, en eso nada que objetar mi Santias. Los médicos, los ingenieros, los administradores y científicos, etc. Se darán naturalmente según vocaciones y capacidades, si primero construimos ciudadanos pensantes y libres. Es prácticamente imposible, si una persona es racional y comprometida, que no capitalice las oportunidades de estudio mamando de los maestros y de los libros su sabiduría para beneficio propio y de la sociedad.

S- Como es imposible que un ciudadano de verdad, no se sienta corresponsable de su compromiso para con la república y sus conciudadanos; lo que no daría la unidad e identidad de la que hoy carecemos para construir una nación fuerte y soberana… ¡Así de sencillo!

Un saludo, una reflexión.

Santiago Heyser Beltrán

Escritor y soñador

 

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