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Robo en despoblado

Robo en despoblado

Hablando en Serio

“Robo en despoblado”

Cuando era chiquito y bonito, el ahorro era una virtud y una de las estrategias nacionales para dar fuerza a nuestra moneda y a la economía. Hoy es una pendejada…

Entre las múltiples formas que tienen para robar los gobernantes y los gobiernos como entidad, que van desde la contratación del compadre y amigo inútil, pasando por la vil mordida o como hoy coloquialmente le llaman nuestros ínclitos congresistas, candidatos y gobernantes: el “moche”. Y siguiendo por las contraprestaciones de “cuates” a cambio de contratos “inflados” e inmoralmente asignados con los que legalmente joden al erario público, pero que son cínicamente justificados por políticos de todos colores y niveles, empezando por el Presidente de la república, sin dejar de lado la vil amenaza del funcionario que enseña las uñas para atacarte con la fuerza del Estado si defiendes tus derechos, tal y como lo hacen los narcos y los criminales, hay dos particularmente inmorales y cínicas ¡La inflación! y su hermanita ¡La devaluación!, me explico: la inflación o pérdida del valor adquisitivo del dinero, es el equivalente institucional a meter la mano en tu bolsillo para robarte la cartera, doy un ejemplo: Imaginemos que hoy realizo un trabajo por el que me pagan doscientos pesotes. Con esos doscientos pesos es mi intención comprarme un par de zapatos que valen lo mismo, es decir, el valor de los zapatos es el equivalente al valor de mi día de trabajo representado por el billete de doscientos pesos. Volteo a ver mis pies y considero que los zapatos que estoy usando pueden aguantar un poco más, por ello, guardo mi dinero en una caja (ahorro), esperando usarlo cuando necesite comprar zapatos nuevos… Pasan dos o tres meses y mis zapatos ya tienen ventilación inferior, es decir, un hoyo en la suela, lo que hace necesario que compre un par nuevo. Saco el dinero “ahorrado” de la caja donde lo guardé, mismo que representa el valor de mi día de trabajo que era equivalente a un par de zapatos y ¡Oh sorpresa!, ya los zapatos valen doscientos cincuenta pesos, es decir subieron de precio. ¡Pero un momento!, ¿por qué subieron de precio?: Respuesta = por la inflación ¿Y eso que significa?: en términos prácticos que tengo que juntar más dinero para comprar mis zapatos, en términos económicos, que el billete que representaba el valor de un día de mi trabajo, perdió, valga la redundancia, su valor. Es decir, mientras dejé el dinero en la caja esperando necesitar un nuevo par de zapatos, alguien me robó parte de él, de manera tal que cuando lo necesité, ya no representaba el valor de mi trabajo equivalente a un par de zapatos, sino que representaba menos. En otras palabras, me robaron parte del valor de mi trabajo.

¿Y quién fue quién me robó esa parte del valor de mi trabajo?, en mi opinión, el gobierno y quienes, como responsables de gobernar y conducir las políticas económicas y financieras, llevaron a mi moneda, el peso, a perder valor, con lo que yo perdí parte de mi dinero, es decir, me robaron parte de mi trabajo por haber ahorrado.

¿Y a donde se fue el dinero que me fue robado?; en mi opinión, a sostener un modelo económico inmoral y depredador como lo es el neoliberal; modelo diseñado para explotar al débil (el pueblo, del que los políticos, salvo honrosas excepciones, no son parte) en beneficio del fuerte (del rico, del narco, del criminal, del gobernante corrupto, del financiero inmoral, del comerciante abusivo), de ahí que dentro de la maraña del sistema financiero, vía transacciones financieras, vía impresión irracional e inmoral de papel moneda, vía corrupción, vía gasto público idiota como el puente de la 2 de abril en Celaya, vía transferencias y operaciones financieras y/o venta de reservas en metales preciosos, o vía robo, mi dinero perdido se redistribuye para hacer más rico al rico y más pobre al pobre generando una desigualdad creciente que nos tiene de rodillas como sociedad y como nación, y que está llevando a esta sociedad, a nivel mundial, a su autodestrucción, ante la voracidad sin límite de quienes, habiendo adquirido sus riquezas de forma inmoral o en el mejor de los casos en forma abusiva, ¿verdad Slim?, hoy se sienten privilegiados con el derecho de explotar al que se deje o al que se pueda.

Es por ello que de una cultura nacional y familiar que fomentaba el ahorro, gracias a gobiernos y gobernantes, ladrones y corruptos como los que en mi opinión hemos tenido y hoy tenemos en México, ahorrar es simplemente una pendejada… ¡Así de sencillo!

Santiago Heyser Beltrán

Escritor y soñador

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