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Transitemos a los pobres al sector productivo

Transitemos a los pobres al sector productivo

Hablando en Serio

“Transitemos a los pobres al sector productivo”

 

La semana pasada planteaba el problema de ayudar institucionalmente a los pobres que no tienen nada; ni escuela, ni tierra.

Comenté que solo se puede ayudar al que quiere ayudarse y que comparto lo expresado por el apóstol Pablo: “El que no trabaje, que no coma”, no es posible ni moral que los flojos o vividores graviten sobre la gente que hace un esfuerzo y paga sus impuestos; también señalé que corresponde al Estado (gobierno), generar las oportunidades de formación y capacitación y,… aquí está el quid, generar las oportunidades de empleo para el sector asistencial y me explico: prácticamente toda mi vida he estado convencido de que los generadores de empleo son los empresarios, que los gobiernos solo generan burocracia o corrupción; cuando se quieren convertir en empleadores, casos concretos empresas como Pemex, CFE o algunas desaparecidas como Fertimex o Ferrocarriles o en casos extremos como la generación de plazas no necesarias para “maestros” no calificados como acuerdos de “diálogos” para administrar el chantaje de pillos que se enquistan en sindicatos magisteriales o de paraestatales, como el que en este momento sostiene la SEGOB con la CNTE, ante la imposibilidad de aplicar la Ley desde un gobierno federal sin autoridad moral manchado por la corrupción desde la cabeza, que crea burocracia y construye corrupción institucional.

¡Bien!, decía que he vivido con la convicción de que el generador de empleo debe ser el empresario, pero hoy, estoy convencido de que dentro del modelo neoliberal orientado al consumo sin límite y a lo pendejo, está no es la solución para el problema del abuso y de la construcción de un modelo de esclavitud disfrazada que cada día hace más ricos a los ricos, pobres a los de clase media y más pobres a los ya pobres, llegando a niveles de hambruna con el riesgo de perecer (y de estallido social); lo que hace necesario y urgente un cambio de modelo (hago un paréntesis para celebrar y aplaudir la decisión de los ingleses que como pueblo libre y soberano decidieron salirse de la Comunidad Europea, entelequia que se erigió sobre la soberanía de las naciones para decidir sus políticas sociales y económicas que sabemos, lo podemos constatar en Grecia y España, han traído pobreza, corrupción, crisis política y desempleo, y el dominio de las instituciones financieras internacionales sobre los gobiernos autónomos… ¿Escuchas México?) Decía que hoy estoy convencido de la necesidad de que los gobiernos intervengan construyendo instituciones que den viabilidad a algunas de sus funciones principales: construir un modelo de justicia social, evitar el abuso y explotación de unos por otros y alcanzar una justa distribución de la riqueza que permita a todo ciudadano vivir con la dignidad de persona con base en un trabajo de ocho horas; es decir, crear las oportunidades para generar actividades productivas que permitan que todo aquel que se interese en trabajar, lo pueda hacer de manera tal que ese esfuerzo sea suficiente para vivir con la dignidad que todo ciudadano mexicano merece ¡Entendamos!: No se puede ser digno si no se es libre, no se es libre si no se cuenta con lo básico para vivir, no se puede contar con lo básico para vivir, si unos acumulan en demasía lo que a otros les hace falta. Si bien consideramos que es responsabilidad del Estado salvaguardar el derecho de todo ciudadano  a una vida digna y lograr los equilibrios, todos debemos asumir la responsabilidad para que cada mexicano pueda acceder a una vida digna aportando ideas y beneficiándose de ellas mediante el aprovechamiento del potencial creativo de todo ser humano y el desarrollo de la capacidad creadora apoyados en la sinergia del trabajo en equipo y su aprovechamiento a través de la organización… Organización que debe emanar con la figura de instituciones por parte del Estado, implementadas por los gobiernos, me explico; sabemos que un inversionista no le entra a un proyecto de riesgo o a uno que no le garantice el retorno de su inversión en un plazo razonable, normalmente de tres años. Cuando en un proyecto se estima un retorno de la inversión mayor, digamos diez años, deja de ser interesante para al inversionista al margen de si genera beneficio social, empleos o beneficia al medio ambiente, es decir, en términos generales, salvo honrosas excepciones, el inversionista va por el billete, por la ganancia, por el beneficio, y si para ello debe presionar sueldos a la baja, lo va a hacer porque el objetivo (y me permito usar la mala palabra), es ser competitivo; si para ser competitivo debo eliminar a la competencia o explotar al prójimo, nimodo, así es la vida de injusta.

Creo, estimado lector que podemos coincidir en que esto es inaceptable, inmoral e injusto y que el Estado y los gobiernos deben intervenir y que para ello deben constituir instituciones que aborden los proyectos que a los ojos de los empresarios no son los suficientemente rentable o cuyo beneficio es a más largo plazo del esperado, lo que evita que regiones marginadas sean del interés del capital privado o que ciudadanos marginados puedan ser incorporados al sector productivo ¡Esa es la tarea!, transitar al pobre del sector asistencial al sector productivo sin explotarlo… ¡Así de sencillo!

Un saludo, una reflexión.

Santiago Heyser Beltrán

Escritor y soñador

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